Hermann Bellinghausen: Elogio del periodismo cultural
Sale a buscar la nota para no vivir de hacerle al cuento.
Surfea la calle con parsimonia, la flanea pues, a sabiendas de que debe entregar la nota como en los duelos de vaqueros: a la hora señalada.
Al otro extremo de Main Street espera su jefe con el arma lista para ejecutarlo si falla; hasta caliente la tiene de tanto manosearla.