Luis Ángeles: Paradojas

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Una de las ideas más fecundas sobre las sociedades abiertas, que posee una gran fuerza moral, pero una enorme fragilidad política, es que la tolerancia reconoce que cada conciencia es soberana.

En la tradición liberal de John Locke, la tolerancia no es indiferencia sino un límite al poder: nadie tiene derecho a imponer por la fuerza sus creencias.

John Stuart Mill, en el límite del liberalismo, profundiza la idea de que permitir la diversidad de opiniones no sólo respeta a las personas, sino que acerca a la verdad, porque el error obliga a justificar mejor lo verdadero.

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