Pablo Martínez*: La autonomía administrada
La Nueva Escuela Mexicana (NEM) surge como un intento de transformar la escuela pública desde una lógica distinta a la que predominó durante buena parte del siglo XX; no es la panacea ni la solución definitiva a los problemas históricos del sistema educativo mexicano, pero sí representa un cambio en la manera de concebir el currículo, la enseñanza y el papel del magisterio.
En lugar de un currículo homogéneo y prescriptivo, plantea una mayor autonomía profesional para las y los docentes, reconoce la diversidad de los contextos escolares y apuesta por una educación construida desde las comunidades.
El cambio propuesto no se limita a los contenidos de enseñanza: implica, al menos en el plano discursivo, una nueva manera de comprender la escuela y la labor docente.